jueves, 20 de noviembre de 2014

¡¡¡ HABLANDO DE CHISTES.....!!!


                            LOS CHISTES DE CACHIQUE: Estereotipos






FOTO: Renan Antunes de Oliveira Fuente: ea.com.py







Por Marina Cantero                                            Publicado en 29/10/2014 

¿Cuál es la relación entre los estereotipos del indígena presentes en los chistes de Cachique, acaso los más populares del “mal humor” local, y la exclusión, las violencias y las vejaciones a las que son sometidos los indígenas en Paraguay?



Los Guaraní, cuando son historiados en los procesos por los cuales han atravesado, tienden a ser representados apenas como un capítulo de un proceso posterior: la historia del Paraguay y de los paraguayos. Como si lo guaraní fuese apenas un componente de aquello que más que real es un mito, el mestizaje hispano-guaraní. Lo cierto es que ese mestizaje, si bien ha servido como motor de muchos discursos nacionalistas, más que genético fue un mestizaje cultural. En Paraguay hubo una hispanización del indígena, como si se tratara de un bautismo. Por otro lado, ese componente guaraní de la cultura nacionalista paraguaya es sumamente idealizado, hasta el punto en el que parece no condecirse con los sujetos reales, a los que por otro lado se estigmatiza (MELIÀ, 2010).

En el discurso nacionalista del Paraguay, la expresión “raza guaraní” comunica un componente idealizado de la cultura nacionalista. Por otro lado, lo “indio”, cuando expresado con sorna, también es empleado para justificar acciones y actitudes consideradas “irracionales”, “incultas” o “primitivas”. “Todavía hasta la fecha, cuando un paraguayo dice una incongruencia, comenta, “Se me salió el indio”. Tiene por decirlo así, la impresión de tener un doble componente cultura / naturaleza” (PIC GILLARD, 2004, p, 36).

Acosados por los prejuicios, los estereotipos, el racismo y la xenofobia, los indígenas en Paraguay (y no sólo los Guaraní), viven excluidos de la sociedad paraguaya: se les ha negado a conservar sus sistemas de producción, su modo de estar, ser y hacer. Entre las diversas estrategias para su exclusión (que van desde el uso de la violencia física hasta la negación jurídica) se encuentran los chistes.

El interés por entender lo hilarante llevó a autores como Bergson o Freud a indagar en los sustratos de la risa. Así vemos que en el Capítulo I de su libro La risa Bergson destaca que “fuera de lo que es propiamente humano, no hay nada cómico”(BERGSON, 1985, p.12), por lo que hacer chiste de una determinada situación remite en última instancia a un fenómeno netamente antropológico.

Freud por su parte, en el libro Chiste y su relación con lo inconsciente, resalta que se hace un chiste en lugar de que un pensamiento sea reprimido. Freud sugiere que de algún modo el chiste nos libera de tener que reprimir en determinadas ocasiones algunas ideas que no podemos aceptar fácilmente(FREUD, 1979), por lo que hacer chistes en torno a algo lleva a la sublimación de situaciones que generan conflictos íntimos.

Estereotipos étnicos, estereotipos nacionales o regionales, son formas comunes en la construcción de chistes (véanse los chistes de “portugueses” en Brasil, o los chistes de “gallegos” en España y Latinoamérica). En Paraguay, existen al menos tres chistes estructuralmente básicos que tienen una infinidad de variantes[1]. El primero corresponde a una auto-estereotipación nacional en el chiste del “paraguayito, brasilerito y argentinito”; el segundo corresponde a una estereotipación regional en los chistes de “gua’i” (guaireño, originario del departamento de Guairá o más específicamente de la ciudad de Villarrica[2]); el tercero de estos chistes correspondería a una estereotipación étnica en los chistes de “Cachique”: personaje en cuyo nombre se parodia la fonología particular de algunos Guaraní, y que, así como en el caso de los personajes estereotipados por su procedencia regional o nacional, son sujetos con acciones ilógicas particulares.


De esta última categoría de chistes populares nos ocuparemos a continuación, tratando de describir la manera en la que se producen las estereotipaciones.



Los chistes de Cachique

Básicamente, en estos chistes se presenta una situación en la que al protagonista, Cachique, se le plantea un problema (que supondría un desafío intelectual para el mismo), que él trata de resolver, con respuestas incoherentes, con resultados desastrosos, o inclusive permaneciendo en la ignorancia de la naturaleza del problema.

Por lo general son dos perspectivas que se confrontan: la de un informante que le comunica algo a Cachique, o una realidad que por sí misma se le comunica a él. El chiste estaría en la incapacidad del personaje para entender coherentemente esa comunicación.

Por antonomasia, el nombre Cachique (de cacique) designa a un personaje indígena, protagonista de los chistes, pero también al indígena en general. La palabra “cacique” no es de origen guaraní, y fue impuesto a la sociedad Guaraní en el período colonial; esta figura ni siquiera existía en la organización política de los Guaraní, pero fue una categoría inventada por los evangelizadores, conquistadores y encomenderos para poder relacionarse con los indígenas a través de una figura de autoridad (MELIÀ, 2012). El nombre describiría a su vez la fonología de alguna variante del guaraní no paraguaya (acaso la variante Mby’a); y al mismo tiempo, los diálogos en los que interviene el personaje Cachique, también estarían embebidos en esta variante, por lo que la voz del personaje sería representada, estereotipada, como “la voz de un indígena”.

La figura de Cachique es representada como la de un individuo torpe: lo hilarante del personaje residiría en la no comprensión de los modos ser y actuar; entonces “es la torpeza la que causa risa de quien se cree distinto y orgulloso por pertenecer a un grupo privilegiado” (JIMENEZ, 2001, p.46).

Los chistes que tienen como protagonista al personaje Cachique se difunden en todas las esferas de la sociedad paraguaya, e inclusive los medios de comunicación se han valido de la figura de éste para entretener al público. Es el caso, por ejemplo, de los chistes que el candidato presidenciable Mario Ferreiro contaba, y sigue contando, en sus programas mañaneros; o como el personaje “humorístico” Cachique Che Nda Chéi del programa de televisión El Conejo transmitido por Telefuturo[3]. Asimismo, el personaje es personificado en escenarios de teatro popular, programas radiales, y hasta en canciones, como el reguetón “Kachike 1”[4].

El filósofo Manuel Silvero ve esta situación como una:

mofa “estigmatizadora”, esa que humilla, denigra y aparta a los “otros” desde una supuesta superioridad cultural, que está presente en canales, programas de radios, vídeos en Internet, libros y en cualquier soporte que sirva para vehiculizar el humor discriminativo (SILVERO, 2012).

Helio Vera ha escrito muchos textos con un gran humor, y por otro lado ha reflexionado sobre el humor en Paraguay: él rechaza totalmente esta práctica tan arraigada en la sociedad paraguaya que se vale del humor para exteriorizar los prejuicios y las discriminaciones más crueles en detrimento de todos los indígenas que habitan el país.

Atacan a un pueblo al que hemos castigado, postergado, saqueado, asesinado, despojado de sus tierras, de sus bienes y de su cultura. Lo aplastamos, lo humillamos, y vemos con indiferencia que sus mujeres y niños, sucios y enfermos, mendiguen en las calles, negándoles siquiera una moneda para que coman ese día. Encima los convertimos en blanco de nuestras pullas. Quienes lo hacen deberían sentir vergüenza, ruborizarse y pedir perdón por contar estos “chistes” espantosos que no son otra cosa que una tenaz grosería. En vez de hacer reír, debieran hacer llorar. Lo más paradójico de estas pullas malévolas es que son contadas en guaraní por sujetos cuyos rasgos mestizos no se diferencian mucho de quienes son objeto de sus burlas (VERA, 2006).

Reflexionando sobre el “mal humor” del presidente Horacio Cartes, Damián Cabrera habla sobre la naturaleza del chiste:

Hay chiste cuando se produce una interrupción en el orden de un patrón familiar (…). Pero los chistes sólo tienen gracia una vez; cuando el cerebro aprende ese absurdo, el chiste pierde su capacidad de producir una carcajada (CABRERA, 2013).

Vemos que, en los chistes, al indígena se le atribuyen acciones, dichos y actitudes próximas al absurdo. Hay un ergo desconcertante, y, ante este desconcierto, todo lo que escapa a cierta dialéctica se lo carga al indígena, y a partir de esto se lo reelabora en el marco de lo “chistoso”, para de cierta manera asignarle un lugar.

Ricardo Piglia dice, en su Tesis sobre el cuento, que siempre hay una historia visible y siempre hay una historia secreta. Cuando se dice un chiste, hay una forma que puede decirse manifiestamente, una broma, pero el contenido secreto puede ser una forma de resolver pulsiones secretas, o puede ocultar una agresión y una discriminación (CABRERA, 2013).

Acaso en los chistes de Cachique la pulsión oculta, la agresión y la discriminación no están tan ocultas: oculta puede estar en el imaginario de los que narran el chiste, pero es bastante explícita la humillación a la que es sometida el personaje, estereotipado en la repetición de cada chiste, en la proyección ordenadora que arrojan.

Persiste casi siempre la idea de que Cachique carece de aptitudes intelectuales. Se presume que el personaje carece de sentido común, al no ser capaz de descifrar los mensajes elaborados dentro de las dinámicas urbanas, connotando una supuesta incapacidad de adaptación. Esta idea es de hecho comúnmente empleada para justificar la marginación del indígena en contextos urbanos. Estos chistes tienen en común, la subvaloración del indígena y la pretensión de descalificarlo por su supuesta ingenuidad o torpeza.

Igualmente estos chistes permiten evadir la censura y exteriorizan los prejuicios construidos en torno a un determinado grupo social, en este caso, el indígena, bajo el estereotipo que el personaje Cachique arroja.



Conclusiones

Los chistes analizados en torno al personaje Cachique constituyen herramientas simbólicas que refuerzan políticas de exclusión operadas desde esferas dominantes; bajo su forma festiva y cómica, sirve de mecanismo para justificar ideologías y visiones estereotipadas que se reproducen constantemente en el seno de la sociedad paraguaya otorgándole cierta legitimidad.

Los chistes de Cachique no sólo reproducen formas de percibir, pensar, conceptualizar sino que también materializan la discriminación.

Hemos visto que en todos los chistes el indígena ocupa siempre una posición secundaria, una no-posición a raíz de su “inadecuación lógica”. Estas elaboraciones aparentemente surgen de la relación sujeto-objeto existente entre, primero, el conquistador, luego el colonizador y finalmente el indígena: situación que se mantiene después de la “emancipación” de los países de América Latina, permaneciendo inalterada hasta nuestros días.





NOTAS

[1] Cabe destacar que, siendo el guaraní la lengua mayoritaria en Paraguay, por lo general estos chistes son narrados en guaraní, o jopará (mezcla de castellano y guaraní). Nos ocuparemos de esta cuestión más adelante.

[2]Estos chistes serían equivalentes a los chistes de gallegos y portugueses en los que los protagonistas o personajes parodiados realizan acciones de manera ilógica. Nótese que en Paraguay los habitantes del departamento del Guairá, en el centro de la Región Oriental, tienen un acento particularmente diferente al de los demás habitantes del país. Es una manera de representar la otredad.


Fuente: http://www.vientofuerte.com/news/2014/10/29/los-chistes-de-cachique-estereotipos/

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