jueves, 10 de octubre de 2013

¡¡ UNA VISIÓN DE LA EDUCACIÓN !!

Melquiades Alonso: “En educación no se puede trabajar con criterio empresarial”

En este diálogo con , el pedagogo analiza los distintos puntos del conflicto en torno a la . El educador destaca, por una parte, la justeza de los reclamos docentes pero, por otro, señala las consecuencias que tiene la suspensión de un servicio público fundamental como el que brinda la escuela, que además de cumplir una función educativa para los sectores más carenciados representa también el alimento diario.


 Melquiades Alonso en el documental “Escuelitas campesinas”.

Alonso apunta también a la responsabilidad de las autoridades políticas y, al ser consultado sobre cómo afectó el manejo prebendario de los rubros docentes de parte de los sucesivos gobiernos, expresó que efectivamente los docentes quedaron encadenados a los políticos, que a base de padrinazgo partidario llenaron las instituciones educativas de personas poco preparadas para ejercer la función. A esto añadió que con la precariedad y pobreza que padecen muchos niños el docente tampoco puede realizar su tarea con éxito.

Asimismo, el experto en educación critica los sistemas de evaluación individuales que se llevan a cabo, ya que considera que es la escuela como un todo la que debe ser puesta en observación bajo criterios distintos a los del patrón que examina a sus empleados. “En educación no se puede trabajar con criterio empresarial”, observa.

–¿Cómo ve la situación actual suscitada luego de la huelga docente?

–Hay muchas aristas que hay que considerar. Por una parte la huelga en su dimensión de búsqueda de una reivindicación muy importante, que es mejorar las condiciones de jubilación. Al mismo tiempo hay otra dimensión, que tiene que ver con la dirigencia de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP).

Otra de las aristas es la duración de la huelga y las medidas para paliar las consecuencias de la huelga. La huelga puede ser duradera pero hay que cuidar ciertos aspectos. Hay que considerar qué es hoy la escuela –qué es lo que los padres sintieron como necesidad en estos tiempos de huelga– no solamente la educación, no solamente lo académico. También ellos sintieron la necesidad de la nutrición. Esa merienda, ese complemento nutricional es también un componente que hoy la escuela está teniendo.

Otro componente es que los padres no tienen dónde dejar a sus hijos. Hace 20 años la mamá estaba en la casa y no había problema con que hubiera o no hubiera clase. Hoy en realidad la escuela asume muchos más papeles que la función pedagógica. También es un espacio protegido para los niños y de complemento en la nutrición de los niños, especialmente en los sectores más carentes.


–¿Cómo se debió afrontar la situación?

–Está la necesidad de diálogo para tratar de encontrar soluciones a los planteamientos. Se prolongó porque no se trabajó adecuadamente ya cuando estaba (Horacio) Galeano Perrone, que prolongó las vacaciones una semana más. Eso el Ministerio de Educación no debe ser. Lo que se tenía que haber hecho es tratar de encontrar una solución también con el Parlamento. Porque este problema no es con el Ministerio, las consecuencias tienen que ver con el Ministerio. Pero el problema tiene que ver con el Parlamento porque es allí donde se está trabajando el tema de las comisiones de jubilación.
Está el hecho de buscar medidas compensatorias para suplir el tiempo que se perdió. Hasta la década del 50 en Paraguay había clases los sábados. ¿Por qué no podríamos pensar en compensar con ese día adicional si es que se llega a un acuerdo?

–¿Cuáles son algunas de las consecuencias que deja el episodio?

–Están las consecuencias para las familias de los docentes. Es decir, 18.000 educadores van a dejar de percibir su salario. Eso también va a afectar al sistema financiero. El docente es uno de los trabajadores más endeudados. Ese dinero que deja de percibir no es que deja de percibir para cubrir los gastos que va a tener más adelante. Es para cubrir su tarjeta de crédito, parte de la deuda que tiene.
Además, una cosa es la huelga en el sector privado, otra cosa es una huelga en el sector público cuando se trata de algo que tiene que ver con un servicio fundamental. En el sector privado con una huelga el que se ve afectado es el empresario empleador. En el sector público no es el Ministerio empleador el que se ve afectado, el empleador es la sociedad entera, por lo menos el sector de la sociedad que recurre al servicio público.
Otra cosa medio absurda es que quienes apoyan al Ministerio en el descuento son, por ejemplo, el Centro de Regulación, Normas y Estudios de la Comunicación  (Cerneco), la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP), Juntos por la Educación, Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Instituciones Educativas del Paraguay (Fedapar), que son exactamente los que no tienen sus hijos en el sector público. La Federación Nacional de Asociaciones de Padres de la Escuela Pública del Paraguay  (Fedapy) no está apoyando el descuento.


–¿Qué cabe hacer entonces a partir de ahora?

–Creo que ahora tenemos que reflexionar en cómo compensar los efectos de la huelga. La huelga necesita una profunda convicción de la gente que participa y un buen trabajo con los propios padres para ser aceptados. No hay que usar como una simple medida de presión en un momento dado. Vamos a tener dentro de poco cuando se empiece a estudiar nuevamente en el Parlamento el presupuesto del año que viene. No solamente está el tema de jubilación. Está el tema de lo que desde el sector público se está debiendo a los docentes como beneficios que no se les está pagando a lo largo de años.
No es una cosa sencilla. La gente quiere que uno diga: condeno a los docentes o estoy con el Ministerio. Esto tiene matices. Todos tenemos que reflexionar, y los propios docentes, sobre el modo como tomar las medidas en un futuro. Tenemos que ser responsables en estas cosas.

–En este tema casi no se habló de la responsabilidad de los políticos en la debacle del sistema educativo, que históricamente asignaron de manera prebendaria los rubros docentes y exigiendo a cambio lealtades partidarias. 

–Eso es otra cosa que no se le tiene que acusar al docente. Hay docentes y docentes, eso también es una cosa real. Hay una fecha allí por 1961 en que fue un gran logro para las mujeres acceder a su derecho político. En cuanto a los docentes, quedaron encadenados a los políticos. Y entonces se les empieza a exigir que estén no solo en concentraciones, sino para las mesas, para distintos tipos de cosas. También se les obliga a tener afiliación para poder tener rubros. No es el docente el culpable, son los políticos los que hacen entrar de manera inadecuada. Hay malos docentes también, pero esos malos docentes no cumplen con sus obligaciones porque tienen padrinos.

Hace falta un saneamiento, pero no hay que mezclar. Acá hay una campaña, no solo en Paraguay, de culpar al docente. Hay docentes buenos y malos, eso hay que decir, pero no es el culpable de lo que está sucediendo en este momento.
Los docentes, con las condiciones precarias que tienen nuestros niños, no van a poder hacer mucho tampoco. Acá lo que tenemos que hacer es una revisión, no le pidamos a los parlamentarios que hagan esto si ellos son los que están haciendo las cosas mal. Seamos nosotros los que forcemos con las distintas escuelas para que se limpien este tipo de cosas que están funcionando mal.

 Pero separemos las cosas. Una cosa es el manejo prebendario de los políticos (gobernadores, intendentes, parlamentarios) que afecta a docentes que entran dentro de esto, pero otra cosa es tocar a los docentes en general. Aquí se quiere desprestigiar a los docentes para introducir un sistema de evaluación que tenemos que discutir. A los docentes no hay que evaluarles solo individualmente, sino como escuela. O sino lo que vamos a crear es exactamente lo que quieren los empresarios: competencia entre docentes para adjudicarse en algún momento y tener inclusive algún tipo de beneficio adicional. Educación es una cosa distinta, no se puede trabajar con criterio empresarial.

Fuente: http://ea.com.py/melquiades-alonso-en-educacion-no-se-puede-trabajar-con-criterio-empresarial/

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